.…de acostumbrarse a todo. Yo me pregunto porqué pasará esto. Es como que nadie quisiera hacerlo pero termina haciéndose. Pero, ¿porqué nos acostumbramos a todo?, de golpe todo aquello que es malo pasa a ser normal. No importa si estamos mal y tristes, aquello que lo provoca pasa a ser bueno, normal, común.
Y estoy hablando de aquello que parece muy simple como pensar que es normal que un cuchillo no corte hasta hablar de la normalidad de la corrupción en la política.
Pero, ¿cómo pasó esto? Porque todo aquello que no nos gusta, aquello de lo que nos quejamos, aquello que queremos cambiar, pasa de manera milagrosa a ser normal, común, y lo peor de todo a veces pasa a ser bueno, a estar bien.
La verdad es que al hablar de este tema pido perdón si algunas frases no son muy académicas, pero es algo visceral, sale de adentro. Es terrible para mi ver cómo poco a poco nos vamos acostumbrando a todo, y aquello que queríamos cambiar nos terminó cambiando a nosotros. Es una forma de involución.
Ahora lo peor es que todos en algún momento caemos en este estado de involución, parece que no lo pudiéramos evitar.
Y pienso porqué pasa esto. Y creo que pasa por varias cosas. Una de ellas es algo que todos conocemos pero, como muchas cosas más, las tenemos naturalizadas como si fueran normales. Algo que parece innato en el hombre. Lo que yo llamo El Valor Del Sufrimiento. Aquello que cuesta mucho, que se sufre vale más que aquello que se obtiene fácil. Es más, no importa si en el camino de obtener nuestros objetivos perdemos muchas cosas, entonces aquello que obtengamos va a tener un gran valor, nuestra medalla va a ser más grande.
Ahora, ¿Que clase de vida es esa? Por Dios, que vida más horrible. En serio ¿alguien piensa que esto es verdad? O capaz el loco soy yo. Pero me da mucha rabia y lástima vivir en una sociedad que piensa que las cosas tienen que ser difíciles. Que conseguir nuestros objetivos debe ser complicado, duro, triste. No importa que cada paso sea un trago amargo, allá al final del camino nos espera la gran recompensa. ¿Cuál? Ese saborcito lindo de lo que cuesta mucho. ¿Qué? ¿En serio? Que buena vida ¿no?
O sea, si a mi me costó mucho después puedo ningunear a aquel que le costó poco, que la vida le fue un poco más fácil. Y yo soy mejor que él porque a mi me costo mucho y yo sufrí, y yo estuve triste, y estuve mal, y perdí muchas cosas. Ahhhh pero ¡ojo! Tengo lo que quiero con ese gustito especial…
Lamentablemente este valor que se le ha dado al sufrimiento es algo natural para todos nosotros. Y es una de las cosas que hacen que poco a poco nos acostumbremos a todo. Ya estamos acostumbrados a que para que algo valga la pena tiene que haber sido ganado con sufrimiento. Cuanto más haya costado mejor.
Ahora, ¿estamos seguros de que tiene que ser así? Nunca se han puesto a pensar que en realidad la vida tendría que ser fácil, tranquila, simple. Las cosas no deben costar mucho para que tengan un valor especial. Aquellos objetivos que queremos lograr deberían ser fáciles de alcanzar por más complejos que sean. La vida es sencilla, descubrirlo parece ser lo complicado. Nos han hecho creer que la vida es así, difícil, fea, mala, complicada. Es así que logran que nos vayamos acostumbrando a todo. Por más que nos haga mal termina siendo normal.
Una de las frases que más odio es “las cosas son así”. ¿Ah sí? ¿En serio? Que buen futuro me espera entonces. Siempre esperando que me salgan mal las cosas y que encima no tengan solución porque está bien que sea así. Esta bien que la vida este mal. Que loco ¿no?
Y así vamos por la vida, acostumbrándonos a lo malo, transformando lo horrible en normal. Sufriendo para que valga la pena. Esperando aplausos cuando estamos destrozados por conseguir nuestros objetivos. Y que macana que en todo esto se nos fue la vida che. La vida perdió el valor, ya no es un objetivo disfrutarla, vivirla a pleno. Parece que lo bueno es perderla. Desperdiciarla. Dejarla por nada. Perderla por costumbre.
Parece que no quisiéramos acostumbrarnos a todo. Por momentos queremos cambiar las cosas, nos quejamos de como están las cosas, pero vaya a saber porqué, que clase de conexión se rompe en el cerebro, que hace que todo sea normal. Ya no vamos a cambiar nada porque ya no hay problemas. Los problemas de hoy serán situaciones cotidianas mañana y así sucesivamente.
Ahora, ¿cuándo nos vamos a dar cuenta de que estamos en un sistema que nos hace pensar así? Este sistema hace que nos acostumbremos a todo para justificar las desigualdades, las injusticias, las mentiras y todo aquello que no puede arreglar. A este sistema le conviene que nosotros pensemos que “las cosas son así”, entonces nos tiene controlados, ya no se nos va a ocurrir cambiar nada porque ahora todo es normal.
Es el sistema el inventor del valor del sufrimiento. ¿Quiénes sufren en el mundo? La gran mayoría. ¿Quiénes piensan que lo sufrido vale mucho? La gran mayoría. Que lindo 2 + 2. Es muy claro, el valor del sufrimiento existe para justificar porque a la gran mayoría de la población las cosas le cuestan tanto. Les cuestan tanto porque así van a valer más, vas a ser “más especiales”. Que gran mentira nos metieron.
Nos cuesta más porque el mundo es desigual, porque es injusto y porque a los que manejan este mundo les conviene que sea así. ¿Se imaginan cómo sería el mundo si a todos nos fueran fáciles las cosas? Cuantos en este momento dirán “aburrido”. Otra cosa que nos metieron en la cabeza, el mundo es divertido así de mal como está.
A mucha gente le cuesta más porque le falta educación, porque en la repartija le toco ser pobre y ser funcional al sistema. Entonces para esa gente está el valor del trabajo. ¡Claro! Cartonear a la madrugada para que me den $2 y hacer milagros para comer tiene un valor grandísimo. Feo es tener plata para poder alimentarme bien. Aquí se dan 2 estrategias esenciales del capitalismo. Decirle al pobre que la vida del rico no es buena porque es “fácil”. Y además generar el odio entre clases porque el otro tiene más que yo y encima lo obtuvo fácilmente.
Y así andamos todos. Pensando que los pobres tienen que ser pobres y tienen que estar lejos de nosotros. Que los ricos tienen que ser ricos y manejar el mundo. Que los políticos tienen que ser corruptos. Que la vida tienen que ser difícil. Que lo difícil vale mucho. Que lo fácil no vale nada. Que lo fácil para todos es zurdaje.
Sin querer y de a poquito el sistema nos adormece, nos acostumbra, nos calla. Y como frutilla del postre hace que nos enfrentemos entre nosotros. Odiamos al pobre, odiamos al rico. Odiamos al zurdo, odiamos al facho. Odiamos al que obtiene las cosas fáciles, odiamos al que obtiene las cosas difíciles. Nos odiamos, y eso también es costumbre.
Queremos cambiar el mundo y terminamos cambiando nuestra forma de pensar para estar de acuerdo con el mundo. Yo pienso que todo esto no debería estar así, creo que todo debería ser fácil para todos. Que exista la igualdad que nos prometieron en aquella revolución de hace 300 años. Tal vez yo este mal, pero no creo. Y no es que no crea porque pienso que tengo razón, sino que veo al mundo y me parece que sobran pruebas para demostrar que su estado no es normal.
Sufrir no tendría que valer nada y tendría que ser horrible y no valeroso. Así tendría que ser la vida para mi, más fácil, más tranquila, más pacífica. De hecho lo es, pero este sistema hace de todo para que no lo podamos ver.
Tal vez no entiendas nada de lo que escribí o tal vez entiendas todo. Capaz vas a pensar “pero este quiere que las cosas le lluevan de arriba, seguro es un vago”. Si pensás así, gracias, sos una prueba de que el valor del sufrimiento funciona y de que lo que digo es cierto. Ojalá sirva para algo. Yo espero que muchas voces se contagien de mi hartazgo de acostumbramiento, no para que haya caos, sino para que empecemos a cambiar las cosas. Para que frenemos de una vez esta “locura normal” que nos está consumiendo.
Es fácil decirlo van a pensar muchos. Y hacerlo es fácil también digo yo, porque esa es otra barrera para que no hagamos nada.
Todos quisiéramos que este mundo sea distinto, pero por desgracia o por bendición nos toco vivir en él. Es hora de que cambiemos esa forma horrible de pensar la vida para que por lo menos las próximas generaciones disfruten de este planeta y de la vida que se les ofrece. Empezá a vivirla, empezá a disfrutarla. Más tranquilo, más despacio. Más Feliz, más Vivo.
Ojalá que pensamientos medios locos como los míos no pasen a ser una costumbre. Hoy es una costumbre llamarlos raros, locos, revolucionarios, caóticos. Y es normal, todo aquello que atente contra el sistema va a ser tildado de anormal. Desde hoy pensá cómo querés que sea tu vida, pensá cómo la querés vivir y dejá de lado esa puta costumbre de morirte un poco todos los días.
